El concepto de que los dólmenes, cromlechs y demás monumentos megalíticos repartidos por el Mundo estuvíesen relacionados con la presencia en el firmamento del Sol y por ende, con los ciclos estacionales es correcto, sin embargo, nuevas investigaciones arrojan hechos muy interesantes. Andy Jones y Thomas Goskar, investigadores de la Unidad Arqueológica de Cornualles, en el Reino Unido descubrieron a mediados del 2017 que quizás estas edificaciones prehistóricas no solo tiene una asociación solar sino que es muy posible que estuviesen relacionadas con otros elementos celestes. El dólmen de Hendraburnick es una obra humana con una losa de aproximadamente 16 toneladas, datada hacia el año 2,500 A. de C, época en que se manifestaba la Edad de Bronce en las Islas Británicas, posee la característica de que su superficie se encuentra cubierta por cerca de 105 marcas con la peculiaridad de que no se observan con la luz del día sino que se hacen presentes bajo la luz de la Luna.
El dólmen presenta interesantes incrustaciones de Cuarzo por lo cual es más visible a la luz lunar. Esto es un rasgo muy interesante por lo que los investigadores consideran que esta estructura tuvo una funcionalidad nocturna, quizás asociada con ritos hasta ahora no conocidos; mientras tanto, se espera que el estudio de otras estructuras megalíticas confirmen este uso ritual y nos otorguen así otra fascinante explicación de su utilidad en tiempos prehistóricos.