
Este hombre nació en 1810 en Reino Unido, dedicándose a la Geología y Paleontología, en este rubro, fue considerado uno de los paleontólogos más importantes del siglo XIX debido a sus descubrimientos. Sin embargo, sus habilidades para encontrar huesos de dinosaurio contrastaban con su precaria formación intelectual. Todos sus libros, entre los que destacan Ictiosaurios y Plesiosaurios (1834), estaban redactados de manera casi incomprensible para la comunidad científica; con un estilo excéntrico en palabras de de sus contemporáneos de la Sociedad Geológica de Londres -de la que fue miembro distinguido- lo cual le atrajo muchas críticas.

En sus teorías hacía uso de un lenguaje inconexo, y combinaba bases científicas con textos bíblicos, en los que alegaba que Dios estaba inmiscuido en la creación de todas las criaturas prehistóricas. Por si fuera poco, estaban escritos con una prosa más parecida a las novelas góticas y a la poesía épica, con tonos obscuros y proféticos. Falleció en 1889 en su natal Inglaterra.
Progresion21 – La mente es como un paracaídas, funciona cuando está abierta La mente es como un paracaídas, funciona cuando está abierta