Salvador Dalí. «El Devenir Geológico».

Esta pintura manifiesta, nuevamente, las intrincadas, revolucionarias  e inimaginables consecuencias de las Teorías Freudianas sobre la mente, ya de por sí atormentada, del Pintor. En ella contemplamos un raro cielo que juega con las tonalidades verde-amarillentas, limitado en el horizonte por una cadena de colinas que convergen entre sí. En el extremo superior derecho, se observa una gran roca, espléndidamente realizada, de gran envergadura, cuyo color amarillo no hace más que servir de reflejo de la luz solar. Su sombra proyectada sobre la superficie del terreno le hace parecer más grande de lo que es en realidad. Más cerca de otra roca, se observa la perturbadora imagen de un hombre con un niño tomado de la mano (¿recuerdan quiénes son?) y esa roca se muestra sólida, de múltiples tonalidades y, al igual que la otra, su sombra es demasiado grande. La imagen principal, diría la central, se manifiesta en la forma de un caballo blanco que se encuentra discretamente parado en una inmensa llanura, este animal presenta sobre su lomo y cabeza 2 cráneos humanos, 2 calaveras, respectivamente, la sombra del corcel se insinúa hacia la izquierda viendo la obra de frente.

En la parte inferior casi central, hallamos un formación semiesférica que bien pudiese corresponder a un cráneo y que también da orígen a una sombra demasiado grande para sus proporciones. Por abajo, se entreve una gran sombra lineal que corresponde a la incidencia solar. En esta obra se plasman diversas inquietudes dalinianas entre la Vida y la Muerte y quizás………ese caballo también, con el paso del Tiempo, se pudiese convertir en una roca. Oleo sobre madera, 21 cms x 16 cms. Perteneciente a una Colección Privada y realizado en 1933.

 

Acerca R.A.L.P.

Ver también

Salvador Dalí. «Rostro de hormigas».

Creada entre los años 1930-1935, esta pintura manifiesta una serie de vivencias que le sucedieron …