Revista Proceso. Número 1744. 4 de Abril de 2010. México. D.F.

¿Quién tenía que ser sino el Maestro Don Julio Scherer García?. Recuerdo que cuando ví la revista quedé profundamente impresionado, después de leerla, supe que unas imbéciles periodistas de un canal televisivo que se caracteriza por la estupidez e ignorancia de sus empleados -empieza con «T»- lo habían criticado duramente, seguramente por haberse enfrentado solo al narcotraficante. Fue una fría mañana de Febrero del 2010 cuando el Maestro recibió la insólita noticia en las oficinas del semanario, de la intención de Zambada de reunirse con él. Con el miedo natural de lo desconocido y presintiendo la muerte, Don Julio se enfiló con un anónimo compañero a la reunión del «Mayo». Después de pasar por casas desconocidas, dormir en colchones viejos, comer en loncherías, subirse a taxis y camionetas varias, el periodista se encontró con el narco el cual le extendió la mano diciéndole que lo quería  CONOCER PERSONALMENTE YA QUE EL ERA EL ÚNICO QUE DECÍA LA VERDAD y que aún, «Proceso» mentía en relación con una boda del «Chapo» efectuada en el famoso «Tríangulo Dorado» de la droga, allá en el Norte del país.

En unos cobertizos construídos especialmente para el rápido desalojo, los 2 personajes degustaron esa mañana jugo de cítricos, frijoles, carne, quesos y demás viandas. Don Julio, astutamente, comentó que llevaba consigo una grabadora para varias horas de charla a lo que el «Mayo» se negó, sin embargo, de la plática sostuvida, Zambada le dijo a Don Julio que extrañaba al «Vicentillo», que tenía mucho miedo de caer preso, pero que si caía ya existía sustituto y que el narcotráfico NO PODRA desaparecer en éste país porque es como LA CORRUPCIO: SE ENCUENTRA INCRUSTADO EN LA SOCIEDAD.

Al final, una fotografía con gorra en lugar de sombrero blanco y el abrazo fraternal. No sin antes prometerle un contacto con el «Chapo» Guzmán. Pregunto: ¿Que diferencia podría existir entre un narcotraficante y un narcopolitico que ocupa un curul en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, allá en el Senado o con los Diputados o hasta un regidor del municipio más pobre?. NINGUNO, ya que mientras los primeros son hijos del monte, los segundos utilizan corbata, trajes y les llaman «Don» o «Licenciado». Simple y sencillamente este país es un Narcoestado aunque se diga lo contrario. Finalmente diré que este número de la revista es un testimonio IMPRESCINDIBLE, VALIOSISIMO de la historia moderna de esta surrealista sociedad.

 

Acerca R.A.L.P.

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