Mis reflexiones sobre La Edad de Oro.

Considero -y esto lo he manifestado en reiteradas ocasiones- que los grandes avances logrados por ancestrales civilizaciones como la sumeria, egipcia, etrusca, celta y demás, se debió a la remembranza de una muy milenaria civilización madre asentada EN UN LUGAR DESCONOCIDO que influyó, de manera determinante, en el desarrollo de posteriores colectivos humanos. NO SE si eso fue debido a una gran catástrofe, a migraciones obligadas por condiciones ajenas y/o nuevas para los habitantes de ese lugar, por el afán de conquista de otros sitios o, simple y sencillamente, por colonizar nuevas y remotas tierras; pero de lo que sí ESTOY SEGURO es que ese lugar se correspondió al Paraíso, a la Tierra Prometida, en resumidas cuentas, a la Edad de Oro.

Aquella portentosa civilización dejo sus huellas en lugares tan distantes como la India, China, Egipto, Mesopotamia y demás, con gigantescas construcciones, enormes y cada vez menos comprendidas estructuras piramidales, objetos imposibles, libros considerados como «malditos», formas artísticas incomprensibles para nuestra obtusa y confundida mentalidad actual, en fin. Tal vez esto podría tener una respuesta a medias, primero, con la presencia de un sinfin de objetos conocidos como OOPARTS (VER ARTICULO EN ESTA SECCION) de los cuales son conocidos solo algunos mientras que la gran mayoría se encuentran como «objetos de culto» en templos religiosos o almacenados en enormes bodegas de los grandes museos del mundo, o bien, formando parte de las celosas colecciones del Kremlin, Vaticano y de alguna otra superpotencia terrena, y segundo, libros DESCONOCIDOS guardados en bibliotecas de sitios como los anteriormente citados, rescatados, quizás, de la destrucción TOTALMENTE PREMEDITADA de individuos celosos del saber antiguo, teniendo como máxima expresión de esta atrocidad en las múltiples quemas realizadas en la Biblioteca de Alejandría.

Considero que si estas 2 particulares situaciones fuesen diferentes, otro concepto del mundo en que vivimos estaría a nuestro alcance. A pesar de todo esto, ESTOY MAS QUE SEGURO que el Tiempo nos dará nuevas y sorprendentes revelaciones de esa Edad de Oro, tan arraigada, aún, en esta tecnificada sociedad y a la vez, tan incomprensible a nuestro particular modo de ver las cosas.

Acerca R.A.L.P.

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