IQ. «FREQUENCY». (2009).

Tuvieron que pasar casi 5 años para que el magnífico grupo de tendencia Neo-Progresiva, IQ, nos brindase un nuevo material lleno de estilismo, pulcritud y sobre todo excelente calidad. Sin temor a equivocarme, nos encontramos ante uno de los trabajos más esperados en éste año que sin lugar a dudas tendrá un impacto por demás favorable entre los que admiramos a éste movimiento tan criticado como es el Neo-Progresivo.

Ya sin la dirección de ese magnífico tecladista llamado Mártin Orford, la presencia del nuevo baterista Andy Edwards (ex-Robert Plant Band), así como el magnífico trabajo en los teclados por parte de Mark Westworth (ex-«Darwin´s Radio»), los británicos del Coeficiente Intelectual nos obsequian un brillante álbum el cual retoma la esencia primigenia del grupo como uno de los 3 principales iniciadores del Neo-Prog; sin ninguna duda, nos encontramos ante una estupenda producción musical que si bien no aporta nada nuevo (es por demás manifiesta la influencia genesiana), si clarifica la esencia del quinteto: una música prístina, muy bien ejecutada, hasta cierto punto elegante, con una sobresaliente producción técnica y sobre todo sin fallas. el quinteto muestra su bien conocido oficio de realizar muy buena música que deleita el oído de sus miles de admiradores (es conveniente mencionar que previo a la salida de éste CD, el grupo grabó un álbum doble con algunas piezas en vivo del mismo, demos, etc, en una edición limitada a 1,000 copias y portada modificada con respecto a ésta).

La obra inicia con ´Frequency´, aquí se retoma, sorprendentemente, en un breve preludio, un sampler en el que escuchamos la noticia de la detonación de la bomba atómica en Hiroshima (semejante a lo presentado en el álbum conceptual «Under» de XII Alfonso), seguido de discretas disonancias que preceden a la entrada del grupo, llama la atención los acordes del teclado que nos recuerdan a «In the Court of the Crimson King», pasaje de cierta obscuridad que nos abre a los arpegios de guitarra eléctrica de Holmes y en su momento también de mellotron, cursando los 3:56, un puente con cambios contrapuntísticos de la sección rítmica con clara directriz Jazz, la melodía finaliza con fondo de sintetizador, disonancias y guitarra eléctrica. Es conveniente señalar que la estructura de la melodía por parte del quinteto es perfecta.

«Life support», se constituye en una encomiable muestra de magnífica ejecución de Westworth en el piano acústico así como arpegios de sintetizador, la voz de Nicholls es clara, sencilla, serena, la cual da entrada a un puente de sintetizador y acordes de guitarra eléctrica, el primero se destaca por el juego de arpegios sostenidos de muy buena calidad que dan robustez a la pieza. Con 10:32 nos encontramos con «Stronger that fiction», que se constituye es una directriz dirigida hacia Génesis desde su inicio hasta el final, incluyendo la voz de Nicholls, la influencia es muy marcada, sin embargo de los 3:40 a los 6:28, escuchamos un bello interludio en el que el juego de teclados y la espléndida voz, transportandonos hacia pasajes etéricos, oníricos, de gran calidad, continuamos con un cambio de ritmo con técnica excelente de Edwards en la batería y una larga escala de Holmes en la guitarra eléctrica que preludia

«One fatal mistake», una bella expresión de Arte del grupo, una balada que propone la esencia íntima del mismo: magnificencia vocal, limpio trabajo del piano y Hammond así como sostén de la guitarra acústica de Holmes. Belleza hecha música sin caer en la banalidad comercial, para mi gusto, una de las mejores piezas del álbum, el camino se retoma con «Riker skies», perfectamente elaborada, en la cual un breve preludio entre la guitarra eléctrica  y la voz, da paso a la entrada del grupo, desarrollándose una gran versatilidad colectiva, en donde la voz trasmite por momentos dramatismo, dando pauta a un cambio a los 5:37 en el que el mellotron desempeña un papel por demás sugerente, regalándonos sonidos semejantes a voces corales, las cuales se continúan con guitarra acústica y voz para finalizar con el mismo, destaca sobremanera Edwards en la batería.

«The province», sin lugar a dudas la mejor pieza de éste trabajo, ésta mini-suite se caracteriza por los continuos cambios melódicos; inicia con un breve preludio de acordes de guitarra acústica y fondo de mellotron a lo cual se incorpora Nicholls para dar paso a un rock ligero de tendencia AOR que se continúa con la tranquilidad acústica, a los 4:30, entrada del mellotron semejando coros junto con el piano acústico y acordes de guitarra eléctrica, por un instante sonido de Hammond y continuación del mellotron para que casi al final de la pieza escuchemos extraordinarios arpegios de guitarra eléctrica en una gran escala.

Finalizando tenemos «Closer», que se inicia con un preludio de guitarra acústica así como mellotron de fondo, hay un reprise de los acordes del track 4, buen manejo de Nicholls con la voz, a los 3:08 arpegios de guitarra acústica que dan paso a un fondo de ése teclado magnífico y entrada de el grupo a manera de cierre. Creo que con éste trabajo, el quinteto formado por Peter Nicholls (voz principal), Mike Holmes (guitarras acústicas y eléctricas), John Jowitt (bajo eléctrico), Andy Edwards (Batería y percusiones) y Mark Westworth (piano acústico, eléctrico, órgano Hammond, sintetizadores y mellotron), reivindican definitivamente, -¡caray, como si hubiese necesidad de esto¡- el Movimiento Neo-Progresivo como una forma de loables cualidades artísticas, excelentes letras y sobre todo magníficos músicos (excelente el trabajo del nuevo tecladista Westworth). Excelente álbum.

Acerca R.A.L.P.

Ver también

IAN WALLACE. «HAPPINESS (WITH MINIMAL SIDE EFFECTS). (2003).

Hablar de Ian Wallace es hacer una referencia obligada a uno de los más destacados …