Espinoza-Legaspi. «Juliana». (1988).

Ganadora de infinidad de premios internacionales, entre los que se destacan Premio del Público Makhila de Honor, XI Festival de Cine Iberoamericano. Biarritz, Francia, 1989, 1er Premio del Jurado IX Festival de Cine para Niños. R.F.A. 1989. Premio UNICEF, Festival Internacional del Cine. Berlín. 1989, «Juliana» es una extraordinaria cinta en donde se muestra la realidad de las vivencias de los niños de las zonas marginadas, de los cinturones de miseria, no sólo peruanos – como es este caso- sino de toda Latinoamérica. Es una conmovedora muestra del olvido, engaño, falsedad de las políticas gubernamentales destinadas a las poblaciones «que menos tienen». Juliana es una adolescente, húerfana de padre, que vive en uno de tantos cinturones de miseria de la capital peruana, su madre que se dedica a la venta de comida callejera vive con Pacho, padrastro de la joven, el cual es un mantenido, flojo, alcohólico, explotador y violento golpeador familiar, para ganar algún dinero, la protagonista se dedica a lavar  tumbas y colocar flores en el cementrio limeño en donde frecuentemente se encuentra a «Clavito» su hermano el cual vive lejos de su madre, con un explotador de niños conocido como Don Pedro. La joven, al encontrarse con su hermano, le pregunta de donde obtiene  ese dinero a lo que él responde que es cantando en los omnibuses, gracias al trabajo que le dio Don Pedro, la joven insiste en trabajar con él pero su hermano le dice que no acepta mujeres por lo que Juliana decide cortarse su cabello, adoptar una actitud masculina y presentarse con el explotador el cual le da trabajo, ahí se encuentra con otra perturbadora realidad: la explotación de niños por parte de un vividor que tiene como guardaespaldas a un joven apodado «Cobra», en franca alusión al personaje holywoodesco encarnado por Stallone (ver el poster que se encuentra en una de las paredes del cuartucho en donde viven), estos niños son marginados sociales por su color de piel, por la violencia intrafamliar que les hizo salir de sus casas, por los padres y madres alcohólicos, por ser violentados psicológica y físicamente, (perturbadoras las entrevistas intercaladas que les realizan a los protagonistas) en fin, una clara muestra de la aún persistente realidad que viven muchos de nuestros niños latinoamericanos. Juliana conocera y convivira con «El Loco», «Los Negros», etc, etc. Estos pequeños a pesar de la dura vida diaria, tiene tiempo para reír, jugar y sobre todo soñar, dadas estas circunstancias y a punto de ser linchada por ser descubierta que es mujer, Juliana se rebela junto con los demás compañeros y se van a vivir a un barco encallado en la costa, ahí, entre todos, forman una familia unida por un denominador común: la solidaridad. En una noche en que Juliana se encuentra mirando hacia el mar «El Loco» se le acerca y entre otras cosas le dice «….. uno puede soñar lo que quiere, total la vida está hecha de la misma tela de la que se hacen los sueños…»

«Juliana» es una película inolvidable, de un fuerte impacto para aquellos que podemos comer diariamente, tener una casa, una cama, comprar algún libro o disco. Nos hace dar la vuelta para ver la realidad de millones de compatriotas cuyo estigma es la pobreza y  la desigualdad social. Una cinta que es obligatoria ver para poder comprender la realidad que siempre nos han querido ocultar los políticos estúpidos, viles, asesinos, corruptos que nos gobiernan.

Cinta en color y con duración de 90 minutos.

 

Acerca R.A.L.P.

Ver también

Raoul Peck. «Sometimes in April». (2005). (5a y Ultima Parte).

……Bagosora el cual reclama a la asistente yankee de que porque van a intervenir estos …

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