André Leclerc. «Botticelli». Editorial Hermes. México. D.F. 1950.

Ya son casi 64 años en que André Leclerc conocido divulgador de Arte, dio a la luz pública este magnífico proyecto sobre la vida y obra de Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi mejor conocido como Sandro Botticelli. Olvidado por cerca de 400 años y rescatada su obra a fines del siglo XIX por los prerrafaelista ingleses y por Ruskin, el afamado crítico de Arte, Botticelli fue al fin reconsiderado como uno de los más grandes pintores renacentistas. Nacido en 1444, en pleno apogeo cultural que conllevo este extraordinario periodo de la Humanidad, se caracterizo desde muy joven por la falta de apego a la educación por lo que se tuvo que conformar con trabajar en la orfebrería de su hermano mayor, obeso y de baja estatura, apodado como «Botticello» («Barrilito») – de ahí que fuese conocido como Botticelli -, sin embargo, su deseo fue el de pintar por lo que su padre lo llevo con uno de los más avezados pintores de esa época, Fillipo Lippi con quién pinto la Catedral de Prato, cercana a Florencia, al fallecer su mentor, quedo a cargo de su hijo Filippino.
Gran influencia tuvieron sus primeros mentores en su concepto pictórico: abundancia de flores y querubines danzantes, alegres y risueños. sin embargo las madonas muestran una muy personal  mezcla de Misticismo y melancolía, quizás manifestaciones de la personalidad del autor. Posteriormente, los hermanos Pollaiouli enseñaron al joven pintor las líneas gruesas, fuertes, vigorosas y precisas del dibujo humano, he ahí sus trabajos tales como «La Firmeza», «El regreso de Julieta», «San Sebastián», pero a pesar de estas influencias, Sandro no olvidará a sus primigenios maestros como se destaca en «La Madona de Chigi», debemos hacer mención que en algún momento de su carrera pictórica tuvo la influencia de Leonardo Da Vinci. Con el avance de esta extraordinaria época que constituyó el Renacimiento, el cuidadoso patrocinio de los llamados mecenas no se hizo esperar y fue así como Los Médicis cobijaron, entre otros, a Botticelli, transformando a la ciudad de Florencia como el punto álgido del Renacimiento Itálico. El pintor se encargo de realizar los retratos de la madre de Lorenzo El Magnífico, de la prometida de su hermano Juliano y del tío de Lorenzo, Giovanni, su fama de retratista fue muy notoria, en esa época realiza una de sus más extraordinarias obras titulada «La Adoración de los Magos» en donde plasma a la familia Médicis y a él en un brillante y significativo trabajo pictórico.
Con la madurez que otorgan los años y el apoyo de los mecenas, Botticelli crea , tal vez, sus obras más conocidas: «La Primavera» y «El Nacimiento de Venus», cuadros profundamente paganos a pesar de que el pintor era muy religioso, esto se debía a la exaltación de las antiguas culturas helénica y romana, de gran influencia en ésta época……

Acerca R.A.L.P.

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